lunes, 27 de enero de 2014

Las Políticas de Austeridad en la Universidad

Todos sabemos que estamos en una situación económica muy delicada. Que no podemos permitirnos el nivel de gastos que manteníamos durante la burbuja inmobiliaria. Y que los recortes que se están produciendo están afectando, lamentablemente, a pilares básicos del Estado del Bienestar, como son la educación y la sanidad, sin que, por cierto, se apliquen los mismos recortes al coste del “Bienestar del Estado”, es decir, el desmesurado gasto político que origina el conglomerado de cuatro administraciones, más alguna paralela más.


Pues bien, este sistema de recorte en aspectos básicos, para no tocar en absoluto la estructura política de poder, se replica, como un conjunto fractal, a menor escala en casi todos los ámbitos de la administración pública. Y la política universitaria no es una excepción. Para muestra, un botón.

La Universidad ha decidido que cualquier actividad docente que suponga la necesidad de contratar más profesorado no se lleva a cabo. ¿Esto qué quiere decir? Pues, por ejemplo, supongamos que un centro desea poner en marcha un nuevo máster de postgrado. Pues resulta que si uno de los departamentos que, a priori, deben impartir docencia en el máster, se encuentra al límite de su carga docente, no podrá impartir esa asignatura en dicho máster, ya que necesitaría contratar más profesorado. Cuantifiquemos. Una asignatura de máster supone 3 créditos ECTS de carga docente.

Pero, sin embargo, no hay ningún tipo de cortapisa para que uno de los miembros de ese mismo departamento sea nombrado para un cargo de gestión (vicerrector, vicedecano, etc.) Cuantifiquemos de nuevo. Un profesor titular puede tener una carga docente global, según los casos, de 160, 240 ó 320 horas, equiparables (más o menos) a 16, 24 ó 32 créditos, respectivamente. Un vicedecano tiene una reducción de 2/5 de su carga docente, y un vicerrector 4/5. Es decir, en el menor de los casos, el nombramiento supone una necesidad adicional de profesorado del doble que una asignatura de máster.

Y ¿qué es más importante para la Universidad y para la sociedad? ¿Un máster de postgrado que cuente con el mejor nivel de profesorado posible, o un cargo más? Y más aún teniendo en cuenta la proliferación de cargos en los distintos equipos de gobierno, que han pasado de números cortos y razonables hace unas décadas (por ejemplo, un decano, un vicedecano y un secretario en una facultad) a los números actuales (la UMA tiene 1 rectora, 8 vicerrectores, 1 gerente y 1 secretario general; nuestras facultades tienen 1 decano, 5 vicedecanos, 1 secretario y 1 vicesecretario). Eso, por no bajar del primer nivel de cargos.


En fin, que quieren que les digamos. Nos imaginamos al Estado utilizando la misma vara de medir en sus recortes y se nos viene el alma a los pies. Por no decir una barbaridad...


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